Fórmula 1

Murió Alan Jones, el primer campeón de Williams y gran rival de Carlos Reutemann

El australiano falleció a los 80 años. Conquistó el Mundial de Fórmula 1 de 1980 y protagonizó un enfrentamiento histórico con el piloto argentino durante la temporada siguiente. Su nombre quedó ligado tanto al nacimiento de Williams como equipo campeón como a una de las mayores polémicas de la categoría.

Carlos Reuemann y Alan Jones
Foto: Archivo CORSA.

La Fórmula 1 perdió a Alan Jones, uno de los pilotos que marcaron una época por su velocidad, su carácter y una personalidad que no siempre facilitaba la convivencia dentro de un equipo. El australiano, campeón mundial de 1980 con Williams, murió este jueves 5 de noviembre de 2026, tres días después de cumplir 80 años y tras una breve enfermedad.

Jones ocupa un lugar especial en la historia del automovilismo. Fue el primer piloto que llevó a Williams al título mundial, consiguió 12 victorias y ayudó a convertir a la escudería fundada por Frank Williams en una de las grandes potencias de la Fórmula 1. Pero para los argentinos su nombre también está inevitablemente asociado a Carlos Alberto Reutemann, con quien protagonizó uno de los enfrentamientos internos más recordados de la categoría.

La noticia de su fallecimiento fue confirmada por su familia mediante un comunicado difundido por Motorsport Australia. Su esposa, Amanda Butler-Davis, recordó su pasión por las carreras y el legado que dejó dentro y fuera de los circuitos.

ALAN JONES, EL HOMBRE QUE HIZO CAMPEÓN A WILLIAMS

Alan Jones Williams

Nacido el 2 de noviembre de 1946 en Melbourne, Jones creció rodeado de automovilismo. Su padre, Stan Jones, también fue piloto y ganó el Gran Premio de Australia de 1959, cuando aquella competencia todavía no formaba parte del Campeonato Mundial de Fórmula 1.

Alan decidió buscar su futuro en Europa, donde tuvo que atravesar años difíciles antes de encontrar una oportunidad en la máxima categoría. Debutó en 1975 con Hesketh y consiguió su primera victoria en el Gran Premio de Austria de 1977, conduciendo un Shadow.

Su incorporación a Williams, en 1978, cambió su carrera. Frank Williams y Patrick Head estaban desarrollando una estructura capaz de competir con los principales equipos y encontraron en el australiano al piloto indicado para consolidar el proyecto.

En 1979 ganó cuatro Grandes Premios y terminó tercero en el campeonato. Un año después, con el Williams FW07, alcanzó la consagración.

La temporada 1980 comenzó de una manera especialmente significativa para el automovilismo argentino: Jones ganó el Gran Premio de Argentina disputado el 13 de enero en Buenos Aires. Aquel triunfo inauguró una campaña en la que también se impuso en Francia, Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos.

El australiano terminó conquistando el campeonato frente a Nelson Piquet y le dio a Williams su primera corona mundial de pilotos. La escudería también consiguió aquel año su primer título de Constructores.

Parecía el comienzo de una etapa de dominio. Sin embargo, la temporada siguiente convertiría la relación entre Jones y su compañero Reutemann en un problema que terminaría marcando la historia del equipo.

CARLOS REUTEMANN Y ALAN JONES: UNA CONVIVENCIA QUE TERMINÓ EN GUERRA

Carlos Reuemann y Alan Jones
Foto: Archivo CORSA.

Reutemann se había incorporado a Williams en 1980 y había contribuido a la conquista del título de Constructores. Pero la condición de campeón mundial de Jones lo colocaba en una posición preferencial dentro del equipo.

En 1981, el argentino consideraba que tenía una oportunidad concreta de disputar el campeonato. Contaba con uno de los mejores autos de la categoría y había demostrado que podía competir de igual a igual con su compañero.

Las primeras tensiones aparecieron en el Gran Premio de Estados Unidos Oeste, disputado en Long Beach, donde Jones consiguió la victoria después de superar a Reutemann en una maniobra que provocó el enojo del santafesino.

Sin embargo, el conflicto estalló en la segunda fecha, celebrada el 29 de marzo en el circuito de Jacarepaguá, en Brasil.

La carrera se disputó bajo una lluvia intensa. Reutemann dominaba con autoridad, mientras Jones marchaba segundo. Cuando faltaban siete vueltas, desde los boxes de Williams apareció un cartel con una instrucción inequívoca: “Jones-Reut”.

Era la orden para que el argentino cediera el liderazgo al campeón vigente. Pero Reutemann no obedeció.

EL GRAN PREMIO DE BRASIL DE 1981 Y EL CARTEL QUE CAMBIÓ TODO

Carlos Reuemann y Alan Jones
Foto: Williams F1.

Reutemann mantuvo el primer puesto hasta la bandera a cuadros y consiguió su primera victoria de aquella temporada. Jones terminó segundo, pero lejos de celebrar el doblete de Williams, reaccionó con indignación.

El australiano decidió no acompañar a su compañero en el podio. La ausencia hizo pública una ruptura que hasta entonces había permanecido principalmente dentro de la escudería.

Después de la carrera, Reutemann sostuvo que no había visto la señalización desde los boxes y explicó que las condiciones de lluvia le exigían una concentración absoluta.

Jones no creyó esa explicación. Consideró que el argentino había ignorado deliberadamente una orden del equipo y que, a partir de ese momento, ya no podía tratarlo como a un compañero.

Cartel Reutemann
Foto: Archivo CORSA.

La controversia tenía una dimensión deportiva y contractual. Williams había establecido una jerarquía interna favorable al campeón vigente y pretendía que Reutemann respetara esa condición. El santafesino, en cambio, entendía que tenía posibilidades legítimas de luchar por el título y no estaba dispuesto a renunciar a una victoria que había construido en la pista.

El episodio dejó una herida que nunca terminó de cerrarse.

LA RIVALIDAD QUE MARCÓ EL CAMPEONATO DE 1981

La relación entre Jones y Reutemann empeoró durante el resto de la temporada. Ambos continuaron compitiendo con uno de los mejores autos de la categoría, pero la cooperación dentro del equipo quedó seriamente comprometida.

El enfrentamiento tuvo nuevos capítulos, incluido un incidente entre ambos en Imola, mientras la lucha por el título se desarrollaba frente a Nelson Piquet y su Brabham.

Reutemann llegó a la última carrera, el Gran Premio de Las Vegas, como líder del campeonato. Jones, que ya no tenía posibilidades de conseguir la corona, dejó en claro que no pensaba asumir un papel de apoyo para su compañero.

Carlos Reuemann y Alan Jones
Foto: Archivo CORSA.

El australiano ganó aquella competencia, mientras Reutemann terminó octavo, fuera de los puntos. Piquet fue quinto y consiguió el campeonato por apenas una unidad de diferencia sobre el argentino.

Sería simplificar demasiado aquella definición atribuir la derrota de Reutemann exclusivamente a su enfrentamiento con Jones. Durante la temporada también influyeron problemas mecánicos, decisiones deportivas y el rendimiento de los rivales.

Pero la ruptura interna de Williams fue uno de los factores que marcaron aquel campeonato. El equipo conquistó nuevamente el título de Constructores, aunque sus dos pilotos terminaron derrotados por Piquet en la lucha individual.

Jones finalizó tercero en el Mundial y anunció su retiro al terminar la temporada. Para Reutemann, el golpe de perder el campeonato fue difícil de superar. Apenas disputó las dos primeras carreras de 1982 antes de abandonar definitivamente la Fórmula 1.

UN CAMPEÓN QUE NUNCA DEJÓ DE CORRER

El retiro de Jones tampoco fue definitivo. Regresó brevemente a la Fórmula 1 y volvió a competir como titular durante 1985 y 1986 con el equipo estadounidense Haas fundado por Carl Haas.

Aquella experiencia no consiguió devolverlo a los primeros puestos, pero le permitió completar una trayectoria que incluyó 116 Grandes Premios largados, 12 victorias, 24 podios y cinco pole positions.

Después continuó vinculado al automovilismo mediante competencias de turismos y resistencia en Australia. También desarrolló una extensa actividad como comentarista de televisión, donde mantuvo la misma franqueza que lo había caracterizado durante sus años como piloto.

Jones fue uno de los grandes representantes de una generación que convivió con autos difíciles de conducir, circuitos peligrosos y una Fórmula 1 muy diferente de la actual. Su personalidad frontal le permitió construir una carrera extraordinaria, aunque también lo involucró en enfrentamientos que forman parte de la historia del deporte.

Para Williams siempre será el hombre que consiguió su primer título mundial. Para Australia, uno de sus dos campeones de Fórmula 1, junto con Jack Brabham. Y para los argentinos, su recuerdo estará asociado inevitablemente a Reutemann, al cartel de Jacarepaguá y a aquella temporada de 1981 que terminó con el santafesino a un solo punto de la gloria.

Dos pilotos extraordinarios, un mismo equipo y una rivalidad que, más de cuatro décadas después, sigue siendo parte de la memoria de la Fórmula 1.

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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