El Lotus 98T que Ayrton Senna llevó al límite en 1986 sale a subasta
Con este vehículo el brasileño ganó los GP’s de España y Estados Unidos. Se trata de un F.1 extremo y brutal que encarna como pocos la era turbo sin restricciones.
El próximo mes de marzo traerá de vuelta a escena uno de los autos más extremos jamás construidos para la Fórmula 1. Se trata del Lotus 98T que Ayrton Senna condujo durante la temporada 1986 y que será subastado por RM Sotheby’s. El interés por este bólido va mucho más allá del valor económico. Lo que se pone a la venta es un pedazo intacto de la F.1 más salvaje, una época en la que la potencia no tenía techo y el talento era la única red de seguridad.
El chasis que se subastará es el número 3 de los cuatro fabricados para disputar el Mundial de aquel año. Senna lo utilizó en ocho Grandes Premios logrando dos victorias y cinco pole positions. También es el último Fórmula 1 de Team Lotus en vestir el legendario negro y dorado de John Player Special. Un cierre simbólico para una era que jamás volvió a repetirse.
DOS VICTORIAS ÉPICAS

Con este auto Senna ganó el Gran Premio de España disputado en Jerez de la Frontera. El brasileño dominó la clasificación, logrando la centésima pole para Lotus, y el domingo venció a Nigel Mansell (Williams) por 14/1000, la tercera llegada más ajustada que haya visto la Máxima.
El otro éxito que logró Senna con este Lotus 98T fue en el Gran Premio de Estados Unidos de Detroit. El paulista se quedó con la pole, pero una pinchadura lenta lo obligó a entrar a boxes y volvió a pista octavo, a 20 segundos del líder.
Lo que siguió fue una persecución quirúrgica. Ferrari, McLaren, Williams, Ligier: todos fueron cayendo uno por uno. Cuando Nelson Piquet abandonó tras un error, Senna quedó al frente y no miró atrás. Ganó con autoridad en un trazado donde equivocarse medio metro era terminar contra el muro.
EL MONSTRUO TURBO QUE NO CONOCÍA EL LÍMITE
Diseñado por Gérard Ducarouge, el Lotus 98T fue una evolución profunda respecto al 97T. Chasis monocasco más compacto, aerodinámica refinada y una obsesión clara: exprimir al máximo una reglamentación que todavía permitía el exceso.
El corazón era el Renault EF15bis, desarrollado específicamente para Lotus en Viry-Châtillon. En carrera, rondaba los 900 caballos. En clasificación, nadie se animaba a poner un número. Sin wastegates, con inyección de agua y presión llevada al extremo, superaba los 1.000 CV y probablemente bastante más. Era tanta la exigencia que los turbos se cambiaban después de cada vuelta lanzada.
La temporada 1986 no terminó en título para Senna, pero lo elevó definitivamente al rango de mito. El Lotus 98T fue clave en ese proceso. No solo por los resultados, sino por lo que representaba: un auto bellísimo, brutal, sin concesiones, vestido con una de las decoraciones más icónicas de la historia del automovilismo.
De los cuatro chasis construidos, el 98T-3 es el más especial. Fue utilizado exclusivamente por Senna en la primera mitad del campeonato, comprado directamente a Lotus en 1988 y conservado desde entonces con una línea de propiedad ininterrumpida, pasando por algunas de las colecciones más respetadas del mundo. Restaurado por Paul Lanzante Ltd., hoy se presenta en estado impecable y listo para volver a rugir.
De acuerdo con RM Sotheby’s, el Lotus 98T de Ayrton Senna tiene una estimación de venta ubicada entre los 9,5 y los 12 millones de dólares. Un rango que habla tanto de su rareza como de su significado.
El Lotus 98T no fue campeón del mundo. No lo necesitó. Fue el auto que mostró al mundo de qué estaba hecho Ayrton Senna cuando la potencia no tenía límite y el talento era la única forma de sobrevivir. Un ícono absoluto de un tiempo en el que la F.1 no pedía permiso. Y nunca volvió a ser igual.