
La profunda emoción detrás del homenaje a Nico Vuyovich
La Cápsula del Tiempo del TC2000 en Salta abrió un espacio íntimo donde la gente volvió a encontrarse con un piloto que dejó una marca profunda.
Hay escenas que no se planifican. Se sienten. La llegada del TC2000 a Salta tenía su propio atractivo deportivo, pero nada se comparó con lo que ha generado la Cápsula del Tiempo dedicada a Nicolás Vuyovich. La carpa se convirtió en un refugio donde la memoria encontró aire y el público encontró una manera de volver a abrazar a uno de los suyos.
EL ECO DE UN NOMBRE QUE NUNCA SE APAGÓ
Los años no borraron la historia de Vuyovich. Al contrario: la afianzaron. Entre 2002 y 2005, Nico fue uno de esos talentos que no necesitaban presentación. Ganó, sorprendió, creció. Pero sobre todo despertó algo que todavía hoy se percibe: cercanía.

La provincia lo vio nacer, lo vio correr, lo vio crecer como deportista. Por eso el impacto de aquel 8 de mayo de 2005, cuando la avioneta que lo llevaba desde San Juan, después de ganar en El Zonda, a Córdoba cayó en la aproximación al aeropuerto, sigue siendo un latigazo en el recuerdo colectivo.
En ese accidente no solo murió Nicolás. También fallecieron Gustavo Ramonda, su hijo, el concesionario Hugo Suárez, y los tripulantes de la aeronave. Fue un golpe que todavía pesa.
OBJETOS QUE VUELVEN A ESTAR VIVOS
Por eso esta Cápsula del Tiempo, ese espacio itinerante donde el TC2000 le rinde tributo a su historia, tuvo otra dimensión. Por primera vez, después de dos décadas de silencio respetuoso, la familia de Nicolás aceptó prestar los buzos antiflama y algunos trofeos que Nico consiguió en su carrera. Ese gesto, simple y valiosísimo, fue el corazón del homenaje.

A pocos metros, una pantalla gigante proyectaba un video especialmente producido para la ocasión: imágenes de sus inicios, de aquellas primeras vueltas llenas de ilusión, y de los dos triunfos que lo consagraron en el TC2000. Cada vez que aparecía Nico celebrando en Buenos Aires o en El Zonda, el silencio de la carpa se transformaba en emoción contenida. Era imposible no quedarse mirando.
Hubo quienes se quedaron largos minutos frente a los buzos. Gente que tal vez lo vio una sola vez en una grilla. O que lo siguió por televisión. O que lo admiró desde lejos. Pero todos entendían el peso de lo que tenían enfrente.

Y afuera, custodiándolo todo, ese Toyota Corolla del triunfo en San Juan, traído por el equipo oficial Toyota, hoy liderado por Darío Ramonda, hermano de Gustavo. El mismo auto que le permitió a Nico celebrar horas antes de la tragedia…
UN TESTIMONIO QUE RESUME LO QUE MUCHOS SIENTEN
Entre los que pasaron por la Cápsula estaba Cristian Mazzone, piloto zonal, casi de la misma edad que Vuyovich. Vio el video con imágenes de Nico, escuchó sus palabras y después miró los buzos. En todo momento con la emoción invadiendo su cuerpo. “Te pone la piel de gallina. Yo era chico cuando él corría, teníamos casi la misma edad. Venía a verlo acá y era increíble lo que hacía. Después del vuelco que tuvo en Salta volvió y salió campeón. Tenía algo especial”, dijo.

Cuando recordó el día del accidente, la voz le cambió: “Había ganado… Estábamos todos contentos. Y al rato nos enteramos… que el avión cayó. No lo podíamos creer. Acá lo queríamos mucho”.
Cristian usa un casco pintado como el que Nico llevaba en sus primeros años. No es una copia: es un homenaje íntimo, un modo de llevarlo a la pista aunque la vida lo haya quitado demasiado pronto.
Salta no necesitaba que le contaran quién fue Nicolás Vuyovich. Solo necesitaba un espacio para volver a mirarlo, para agradecerle y para sentir -aunque sea un instante- que esa historia todavía respira.
Porque hay pilotos que suman puntos. Y hay pilotos que suman recuerdos. Nico fue de estos últimos. Y este fin de semana, su provincia lo volvió a decir sin pronunciar una sola palabra.