El Freelander vuelve, pero ahora es chino y tiene más de 620 CV
Chery y Jaguar Land Rover recuperaron el nombre del histórico SUV para crear una marca independiente. Su primer modelo combina tecnología híbrida enchufable, capacidad todoterreno y un interior de lujo.

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Hay nombres que desaparecen del mercado, pero permanecen en la memoria de los aficionados. Freelander es uno de ellos. Aquel SUV que Land Rover presentó en 1997 está de regreso, aunque de una manera bastante diferente: ahora identifica a una marca independiente desarrollada por la británica Jaguar Land Rover (JLR) y el grupo chino Chery. Su primer modelo, el Freelander 8, es un vehículo de más de cinco metros de largo, con una motorización híbrida enchufable de más de 620 CV y tecnología pensada tanto para viajar con comodidad como para aventurarse fuera del asfalto.
La nueva marca tuvo su presentación internacional en Abu Dhabi a fines de septiembre y aprovechó el Chery International User Summit, celebrado este mes en Wuhu (China), para mostrar más detalles de su primer producto. Allí también dio a conocer una configuración de cinco plazas, que se suma a la de seis asientos presentada anteriormente.
Detrás de este lanzamiento hay un acuerdo industrial que va más allá de compartir un nombre conocido. JLR conserva la propiedad de Freelander y dirige el diseño, mientras que Chery aporta la tecnología, las plataformas y la capacidad de fabricación. El resultado es una marca diferenciada tanto de Land Rover como de las demás firmas del grupo chino, con una estrategia comercial internacional.
FREELANDER 8: UN HÍBRIDO ENCHUFABLE DE MÁS DE 620 CV

La versión desarrollada para los primeros mercados internacionales combina un motor naftero 2.0 turbo con dos motores eléctricos y un sistema de tracción integral. El conjunto entrega una potencia máxima de 460 kW, equivalentes a unos 625 CV, y un torque de 662 Nm.
Según los datos proporcionados por el fabricante, puede acelerar de 0 a 100 km/h en 5,8 segundos, una prestación llamativa para un vehículo de estas dimensiones.
La batería utiliza tecnología de litio-ferrofosfato (LFP) y tiene una capacidad de 34,12 kWh. Permite recorrer hasta 110 kilómetros en modo completamente eléctrico, mientras que la autonomía combinada, utilizando el depósito de combustible y la batería cargada, alcanza los 886 kilómetros.
La batería admite carga en corriente alterna de hasta 11 kW y carga rápida en corriente continua, con la posibilidad de pasar del 20% al 80% en 20 minutos o menos, bajo condiciones adecuadas.
UN SUV DE LUJO QUE TAMBIÉN QUIERE SALIR DEL ASFALTO
El Freelander original se destacó por acercar la propuesta todoterreno de Land Rover a un vehículo más compacto y accesible. El nuevo modelo apunta a un segmento completamente diferente.
Con aproximadamente 5,1 metros de largo, 2,05 metros de ancho y casi 1,9 metros de alto, el Freelander 8 tiene dimensiones propias de un SUV grande. Su diseño mantiene las formas cuadradas, los volúmenes pronunciados y la posición elevada de conducción que caracterizan a muchos vehículos todoterreno tradicionales. Pero sus capacidades no dependen solamente de la apariencia.
El modelo incorpora el sistema i-ATS (Intelligent All-Terrain System), que ofrece nueve modos de conducción: siete programas específicos para diferentes superficies y otros dos denominados Smart y Expert.
También dispone de suspensión neumática de doble cámara, amortiguación controlada electrónicamente y una altura libre al suelo que puede alcanzar los 266 milímetros.
El Freelander 8 puede superar pendientes del 70% y atravesar cursos de agua de hasta 900 milímetros de profundidad, siempre dentro de las condiciones establecidas para esas maniobras.
UNA PANTALLA DE 46,3 PULGADAS QUE OCUPA CASI TODO EL TABLERO

Si el exterior busca recuperar parte del carácter de los Land Rover tradicionales, el interior sigue una filosofía completamente diferente. El principal protagonista es el sistema Surround View Gallery, una pantalla panorámica Mini LED de 46,3 pulgadas y resolución 8K que se extiende aproximadamente 1,2 metros a lo ancho del tablero.
A ella se suma una pantalla central de 15,6 pulgadas, administrada por un procesador Qualcomm SA8295P, y una pantalla opcional de 17,3 pulgadas suspendida del techo para los pasajeros traseros. Pese a semejante despliegue digital, el Freelander 8 conserva controles físicos para algunas funciones habituales.
La configuración de seis plazas utiliza tres filas de dos asientos. En las versiones más equipadas, la segunda fila puede incorporar butacas reclinables con función de masaje y una posición de descanso denominada gravedad cero. También habrá versiones con cinco plazas. El sistema de sonido Harman Kardon puede contar con hasta 23 parlantes, dependiendo del nivel de equipamiento.
En seguridad y asistencia a la conducción, la marca anuncia más de 30 funciones de ayuda al conductor, con tecnología de nivel L2+. También contempla un sistema de estacionamiento automatizado en determinados mercados. Estas funciones requieren supervisión y no convierten al vehículo en completamente autónomo.
CUÁNDO LLEGARÁ EL FREELANDER 8

El Freelander 8 ya inició su comercialización en China, pero la expansión internacional tendrá diferentes etapas. El primer mercado será Emiratos Árabes Unidos, donde el lanzamiento comercial está previsto para el primer trimestre de 2027. Después llegará a otros países de Medio Oriente y mercados con volante a la izquierda.
La siguiente etapa comprenderá países con volante a la derecha, con Australia y Nueva Zelanda entre los destinos prioritarios. Finalmente, la marca planea ingresar a Europa continental y posteriormente al Reino Unido e Irlanda.
La fabricación se realiza en China, aprovechando la estructura industrial del grupo Chery y su asociación con JLR. La compañía también deberá definir las configuraciones y homologaciones correspondientes a cada mercado.
El regreso de Freelander refleja una transformación interesante dentro de la industria automotriz: una denominación británica con casi tres décadas de historia vuelve convertida en una marca global, respaldada por tecnología y producción china.
Su primer vehículo ya tiene cifras de potencia, autonomía y equipamiento que lo ubican entre los SUV más sofisticados de su categoría. El desafío llegará cuando empiece a competir internacionalmente, con precios definitivos y una red comercial capaz de sostener las expectativas generadas por un nombre que alguna vez llevó el emblema de Land Rover.



