Franco Colapinto desató las risas en La Revuelta y terminó emocionando a todos

Entre bromas con David Broncano, recordó sus primeros años en Europa, el esfuerzo de su familia y algunas historias insólitas de su vida como piloto de Fórmula 1.

Franco Colapinto atrasó un vuelo para sentarse en el estudio de La Revuelta, uno de los programas más exitosos de la TV española, y terminó haciendo una de esas entrevistas en las que casi nada parece preparado. Había coincidido con David Broncano esa misma mañana. Hablaron, se cayeron bien y apareció una invitación bastante directa: venite al programa. Franco fue. Y desde que entró quedó claro que no iba a ser una entrevista convencional.

Primero se sorprendió por las pantallas. Después por la cantidad de público. Preguntó si a la gente le pagaban por estar allí, encontró argentinos entre las tribunas y, pocos minutos más tarde, ya estaba cargando a Broncano como si lo conociera desde hacía años. Hasta recordó su paso por El Hormiguero. “Fue la única vez que lo vi”, disparó. El tono estaba marcado.

FRANCO, SIN MODO CONFERENCIA DE PRENSA

Franco Colapinto La Revuelta

Colapinto, que se sentó frente a las cámaras después de terminar séptimo en el GP de España, funciona particularmente bien cuando puede salir del libreto habitual de la Fórmula 1 y no tiene necesidad de hablar sobre degradación de neumáticos o explicar por quinta vez cómo se sintió el auto en la curva 7. Con Broncano habló de cualquier cosa. Por ejemplo, del pelo…

Contó que durante una carrera un mechón se le metió en el ojo mientras manejaba a unos 260 km/h. La situación derivó rápidamente en una discusión sobre si un Fórmula 1 se puede manejar con una mano. “Con el Winston y el codo así”, respondió Franco.

Después aclaró lo obvio: depende de la curva, porque en las más rápidas la fuerza G hace imposible cualquier fantasía de manejar relajado. Broncano también quiso saber si los Fórmula 1 tienen bocina. La respuesta fue negativa, obvio; aunque luego disparó una frase solo para entendidos: “En las últimas vueltas la tendría que haber usado”. ¿Habrá sido un mensaje para Pierre Gasly, su compañero de equipo, que entorpeció sus últimos giros en Madring?

LO QUE DICE DENTRO DEL AUTO

franco colapinto hoy monza
Foto: Prensa Pirelli/Rudy Carezzevoli/Getty Images.

También apareció una pregunta interesante: ¿qué hace un piloto después de un sobrepaso? ¿Lo festeja? ¿Aprieta la radio? ¿Le grita algo al ingeniero? Colapinto explicó que muchas veces la reacción queda solamente dentro del casco.

Y ahí apareció otra confesión muy suya. Cuando se insulta a sí mismo sin apretar el botón de radio, nadie escucha nada. “Queda entre el auto y yo”, contó. Probablemente sea mejor así.

LA CHARLA CAMBIÓ CUANDO HABLÓ DE SUS COMIENZOS

Franco Colapinto
Foto: @AlpineF1Team.

Hasta ese momento había sido una entrevista divertida. Pero Broncano le preguntó cuándo había empezado a correr y el tono cambió casi sin aviso.

Colapinto contó que a los cuatro años su padre le regaló un cuatriciclo. A los siete tuvo un Yamaha Raptor 350, con el que admitió haber volcado varias veces. Y a los ocho empezó a correr en karting. Ya entonces quería llegar a la Fórmula 1.

La parte más difícil vino después. A los 14 años se fue solo de Argentina a Europa. Terminó viviendo en Italia, dentro de las instalaciones donde trabajaba el equipo, rodeado de mecánicos y kartings. Lo contó con humor.

Incluso bromeó con que quizá todo aquello había sido una estrategia para no estudiar demasiado. Pero detrás del chiste había algo bastante más pesado. Su familia tuvo que hacer un esfuerzo enorme para sostener aquella carrera. “Mi viejo vendió la casa de Pilar para que yo pudiera correr a los 15 años en Fórmula 4”, recordó. La frase pasó casi sin ceremonia. Y probablemente por eso pegó más.

TODO POR UNA OPORTUNIDAD

Franco Colapinto La Revuelta

Colapinto también explicó algo que conoce desde muy chico: para un piloto argentino, llegar a Europa significa arrancar desde mucho más atrás. No alcanza solamente con manejar rápido. Hace falta dinero, contactos, viajar, conseguir sponsors y aprovechar cada posibilidad porque tal vez no haya otra.

“Cuando sos de Latinoamérica tenés muchas menos oportunidades y hay que aprovecharlas bien”, dijo. No lo planteó como una excusa ni como una historia heroica. Era simplemente la explicación de por qué había aceptado tantos sacrificios. Y también de por qué entiende de otra manera el fenómeno que se produjo alrededor suyo cuando llegó a la Fórmula 1.

Miles de argentinos comenzaron a seguir las carreras, aparecieron banderas en los circuitos y muchos chicos encontraron por primera vez un piloto propio al cual acompañar.

“PREFIERO QUE COMPREN COSAS TRUCHAS”

Franco Colapinto
Foto: BWT Alpine Formula One Team.

Ese vínculo con la gente apareció también cuando Broncano llevó la charla hacia el merchandising. Le preguntó qué pensaba de los chicos que se pintan su número sobre una camiseta. Franco respondió sin demasiados rodeos. Prefiere eso.

Incluso dijo que prefiere que compren productos “truchos” antes que gastar demasiado dinero en ropa oficial. “Es mucho más original y pasional”, explicó.

Y enseguida volvió a hacer de las suyas con una referencia al departamento de marketing. Probablemente alguien dentro de Alpine haya cambiado de posición en la silla. Pero también ahí aparece una parte importante de su conexión con el público.

Colapinto entiende perfectamente que no todos pueden comprar una gorra o una remera oficial. Y que una bandera pintada a mano puede representar exactamente lo mismo. O más.

LA FÓRMULA 1 SIGUE SIENDO EL SUEÑO

Franco Colapinto 2026 Bélgica
Foto: @AlpineF1Team.

Entre tantas bromas también hubo lugar para hablar de lo que significa realmente manejar uno de esos autos. Colapinto explicó que un Fórmula 1 es duro, rígido y poco confortable. Nada de eso parece importarle demasiado.

Porque detrás de la incomodidad está todo aquello por lo que se fue de Argentina siendo un adolescente. “Es el sueño correr en la Fórmula 1 y sentir esa adrenalina a tanta velocidad”, resumió.

Probablemente ésa haya sido una de las frases más sencillas de toda la entrevista. Y también una de las que mejor explica su historia.

AHORA VIENE BAKÚ

Antes de terminar, Broncano le preguntó cuál era la próxima carrera. “Azerbaiyán”, respondió Colapinto. Bakú ya estaba esperando. Pero todavía había un compromiso antes. Al día siguiente tenía un filming.

Franco aseguró que podía faltar, así que cuanto más durara la entrevista, mejor. Otra vez el chiste. Otra vez esa facilidad para moverse entre la Fórmula 1 y una conversación de bar sin cambiar demasiado el personaje. Quizá por eso su paso por La Revuelta funcionó tan bien. No porque haya revelado un secreto técnico ni porque haya hablado de contratos o de su futuro.

Funcionó porque durante un rato apareció el chico que había detrás del casco. El mismo que se fue de Argentina con 14 años, vivió entre mecánicos, vio a su familia apostar prácticamente todo por su carrera y años después terminó sentado en un Fórmula 1. Y que, por suerte, todavía puede reírse de todo aquello.

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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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