El Dakar Classic entra en una nueva era de exigencia extrema
Más exigencia, nuevas pruebas y un recorrido pensado para poner a prueba la resistencia de los clásicos.
El Dakar Classic será otro de los grandes atractivos de la 48ª edición del Rally Dakar, que se disputará del 3 al 17 de enero en Arabia Saudita. En 2026, la categoría histórica llega a su sexta aventura con una certeza que ya nadie discute en el vivac: esto dejó de ser una exhibición nostálgica para convertirse en una prueba de resistencia en serio, con reglas propias, identidad fuerte y una exigencia que crece año tras año.
Yanbu será nuevamente el punto de partida de un recorrido que volverá a batir récords de kilometraje y que, sobre todo, profundiza una idea clara: honrar a los vehículos históricos no significa tratarlos con condescendencia. Todo lo contrario. El Dakar Classic los pone al límite, respetando su ADN, pero obligando a pilotos y navegantes a exprimir cabeza, muñeca y máquina como en los viejos tiempos. O más.

Hay una paradoja deliciosa en el Dakar Classic: en el universo de lo “vintage”, la innovación no se detiene jamás. Porsche 959, Renault 18, Lada Niva, viejos camiones y buggies que alguna vez enfrentaron África vuelven a tener sentido pleno en Arabia Saudita. No como piezas de museo, sino como protagonistas de una competencia diseñada a medida de sus virtudes… y de sus límites.
Después de cinco ediciones, el Classic ya no es una curiosidad dentro del Dakar. Es una cita aparte. Un espacio donde la regularidad, la navegación y la resistencia pesan más que la velocidad pura. Donde ganar no pasa por ir más rápido, sino por equivocarse menos durante dos semanas.
SUPER REGULARITY TEST: EL NUEVO FILTRO
Para 2026, la organización sube otro escalón. El kilometraje crece, especialmente en los sectores selectivos, y la resistencia vuelve a ser la palabra clave. Habrá pruebas de regularidad de casi 200 kilómetros y sectores de navegación que rozan los 140 km, cifras que obligan a pensar cada decisión y a cuidar la mecánica como oro.

La gran novedad es la introducción de los Super Regularity Tests, un formato que mezcla las dos grandes exigencias de la disciplina: regularidad y navegación en una misma prueba. Un combo que no perdona distracciones y que exige tripulaciones completas, sincronizadas y mentalmente fuertes. A eso se suman dunes tests sensiblemente más largos, porque el desierto, cuando quiere, también sabe castigar a los clásicos.
El recorrido guarda guiños para los que saben leer el mapa emocional del Dakar. La octava etapa tendrá un inicio en masa, una postal tan espectacular como infrecuente, pensada más para el disfrute —y el respeto— que para la especulación.
Y el cierre será con nombre propio: la última etapa se bautiza Power Stage, con penalizaciones duplicadas. Un final sin red, donde todo lo construido puede afirmarse… o desmoronarse. Puro espíritu Dakar, versión clásica.
NÚMEROS QUE CONFIRMAN EL CRECIMIENTO

El Classic 2026 reunirá 97 vehículos, de los cuales 75 son autos y 22 camiones. Serán 211 competidores, con 18 mujeres en carrera, representando a 26 nacionalidades. Cifras que hablan de diversidad, pero también de consolidación: el Dakar Classic ya no es un anexo, es una categoría con peso propio.
Más allá de reglamentos y formatos, el Dakar Classic propone algo cada vez más escaso en el automovilismo moderno: tiempo. Tiempo para pensar, para navegar, para resistir. Para equivocarse y seguir. Para entender que la aventura no está reñida con la competencia, y que la historia no se conserva en vitrinas, sino en movimiento.
En 2026, el pasado vuelve a exigir futuro. Y en el desierto saudí, los clásicos vuelven a demostrar que todavía tienen mucho para decir.