El Fórmula 1 de Dan Gurney que podría valer 9 millones de dólares

RM Sotheby’s ofrecerá el AAR Eagle Mk I chasis 103, uno de los cuatro F.1 construidos por el equipo de Dan Gurney. Corrió en Mónaco, Canadá y Monza durante 1967 y conserva el célebre motor V12 Gurney-Weslake.

RM Sotheby’s acaba de ponerle precio a uno de los Fórmula 1 más admirados de los años ‘60: entre u$s 7 millones y u$s 9 millones. El auto es el AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake de 1967, chasis 103, un monoplaza que Dan Gurney manejó en los Grandes Premios de Mónaco y Canadá y que desde 2002 permanece en la misma colección privada.

No es el Eagle con el que Gurney ganó en Spa-Francorchamps. Aquel triunfo, conseguido con el chasis 104, ocupa un lugar propio en la historia. El ejemplar que ahora sale a la venta pertenece a la misma serie de apenas cuatro autos, utiliza el mismo extraordinario V12 de tres litros y fue protagonista de la campaña de 1967. La diferencia es importante: comparte la leyenda, pero tiene su propio recorrido.

La subasta se realizará bajo el formato Sotheby’s Sealed, en el que cada interesado presenta una oferta confidencial. El proceso finalizará el 30 de septiembre de 2026. El auto está ubicado en Culver City, California, y se entregará únicamente con contrato de compraventa.

EL PROYECTO CON EL QUE GURNEY DESAFIÓ A EUROPA

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake
Foto: Gentileza RM Sotheby’s/Scott Fluid Images.

El Eagle nació de una ambición que parecía desmedida incluso para aquella Fórmula 1: un piloto estadounidense quería enfrentar a Ferrari, Lotus, Brabham y BRM con un auto construido por su propia organización.

Dan Gurney había impulsado la creación de All-American Racers con el apoyo de Carroll Shelby y el respaldo de Goodyear. El programa comenzó orientado a las competencias estadounidenses, pero Gurney quería correr también el Mundial. Para hacerlo abrió una base europea en Rye, Inglaterra, que adoptó el nombre Anglo-American Racers.

El diseño quedó en manos de Len Terry, responsable del Lotus 38 con el que Jim Clark había ganado las 500 Millas de Indianápolis de 1965. Los cuatro monocascos destinados a la Fórmula 1 fueron fabricados en Santa Ana, California. En Europa, Weslake desarrolló el motor que debía convertir al Eagle en algo más que un auto hermoso.

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake
Foto: Gentileza RM Sotheby’s/Scott Fluid Images.

Era un V12 de 2.997 cm³, doble árbol de levas y 48 válvulas. Entregaba 395 CV a 10.500 rpm y estaba asociado a una caja Hewland DG300 de cinco marchas. Los primeros retrasos obligaron al equipo a utilizar temporalmente un Coventry-Climax de cuatro cilindros, pero el proyecto siempre había sido concebido alrededor del doce cilindros.

El resultado fue un auto largo, bajo y pintado de azul oscuro con una franja blanca central. Su trompa afilada terminó por convertirlo en uno de los Fórmula 1 más reconocibles de su generación. La belleza, sin embargo, no resolvía el principal problema del programa: el Eagle era rápido, pero sufría una fiabilidad muy pobre.

LA HISTORIA PARTICULAR DEL CHASIS 103

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake
Foto: Gentileza RM Sotheby’s/Scott Fluid Images.

El auto que será subastado fue el tercero de los cuatro Eagle Mk I de Fórmula 1 y el segundo de los tres equipados con el V12 Gurney-Weslake. Debutó el 12 de marzo de 1967 en la Race of Champions de Brands Hatch con Richie Ginther. El estadounidense fue tercero en las dos mangas previas, aunque un problema de frenos lo obligó a abandonar la final cuando faltaban cuatro vueltas.

Dos meses después, en Mónaco, Gurney eligió el chasis 103 porque consideraba que ofrecía una mejor respuesta del acelerador. Clasificó séptimo, pero la rotura de la correa de la bomba de inyección terminó con su carrera después de cuatro vueltas. Ginther, que no había logrado clasificarse con el otro Eagle, decidió retirarse del automovilismo tras ese fin de semana.

El 103 volvió a competir en agosto, durante el Gran Premio de Canadá disputado en Mosport. Gurney largó quinto y atravesó una carrera bajo lluvia intensa en la que debió detenerse dos veces para cambiarse las antiparras. Terminó tercero, detrás de los Brabham de Jack Brabham y Denny Hulme. Ese podio fue el mejor resultado del chasis que ahora busca nuevo dueño.

Su última participación en el Mundial de 1967 llegó en Monza. Ludovico Scarfiotti lo clasificó décimo, pero el motor falló en la quinta vuelta. Gurney, que utilizaba el 104, había abandonado por el mismo motivo una vuelta antes mientras lideraba la carrera. Fue una síntesis bastante exacta del Eagle: velocidad para pelear adelante y una fragilidad que pocas veces le permitió completar el trabajo.

LA VICTORIA QUE CONVIRTIÓ AL EAGLE EN UN SÍMBOLO

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake
Foto: Gentileza RM Sotheby’s/Scott Fluid Images.

El gran momento del proyecto había ocurrido el 18 de junio de 1967 en Spa. Una semana después de ganar las 24 Horas de Le Mans junto con A.J. Foyt en el Ford Mk IV, Gurney se impuso en el Gran Premio de Bélgica con el Eagle 104, una evolución aligerada mediante componentes de magnesio y titanio.

Aquella carrera quedó en la historia porque fue la única ocasión en la que un piloto estadounidense ganó un Gran Premio de Fórmula 1 con un auto estadounidense construido por su propia organización. También fue la primera victoria de un constructor de ese país en un Grand Prix desde el triunfo de Jimmy Murphy con Duesenberg en Francia, en 1921.

Ese éxito explica buena parte del peso histórico de cualquier Eagle-Weslake original. No todos ganaron, pero los cuatro monocascos forman parte del intento más serio de llevar una creación estadounidense hasta la cima de la Fórmula 1. El chasis 103, además, fue manejado por el propio Gurney y obtuvo un podio mundialista.

DE DANNY ONGAIS A LAS CARRERAS HISTÓRICAS

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake
Foto: Gentileza RM Sotheby’s/Scott Fluid Images.

All-American Racers cerró su programa de Fórmula 1 a fines de 1968. Un año después, el chasis 103 fue vendido a Danny Ongais, quien proyectaba transformarlo para competir en la Fórmula A de la SCCA. La conversión nunca se realizó, una decisión que evitó que el auto perdiera su configuración de Grand Prix.

Durante las décadas siguientes pasó por distintos propietarios en Estados Unidos, entre ellos Chuck Jones, el intermediario Mark Leonard, Dick Barbour y Jeffrey Keiner. Con este último fue preparado para competencias históricas. En 1998 regresó a Gran Bretaña y, ya en manos de Ben Liebert, participó del Goodwood Revival de 1999, el Festival of Speed de 2000 y el Gran Premio Histórico de Mónaco de 2002.

En aquella carrera de Mónaco terminó 11º y ganó su clase. Ese mismo año fue comprado por su actual propietario. Desde entonces solo tuvo una aparición destacada en el Festival de la Velocidad de Goodwood de 2006 y no volvió a competir.

POR QUÉ PUEDE ALCANZAR LOS u$s 9 MILLONES

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake
Foto: Gentileza RM Sotheby’s/Scott Fluid Images.

La cifra estimada no lo convertirá en el Fórmula 1 más caro de la historia. Esa referencia pertenece al Mercedes-Benz W 196 R Stromlinienwagen que RM Sotheby’s vendió en 2025 por u$s 53 millones. Pero una valoración de hasta u$s 9 millones coloca al Eagle en un territorio reservado para autos con escasez real, historial comprobado y una relación directa con una figura central del automovilismo.

En este caso se reúnen las tres condiciones. Solo se construyeron cuatro Eagle Mk I para el Mundial, tres recibieron el V12 y, según la casa de subastas, únicamente dos ejemplares con ese motor permanecen en manos privadas. El chasis 103, además, lleva 24 años fuera del mercado.

No es el auto ganador de Spa y conviene repetirlo. Es el Eagle que Gurney llevó al podio en Canadá, el que corrió por las calles de Mónaco y una pieza sobreviviente del breve momento en el que un piloto decidió construir su propio Fórmula 1, cruzar el Atlántico y enfrentar a Europa. El 30 de septiembre se sabrá cuánto está dispuesto a pagar el mercado por esa historia.


Descubrí más de AUTOMUNDO

Suscribite para recibir las entradas más recientes en tu correo electrónico.

Ads

Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ads
Volver al botón superior

Adblock detectado

Los anuncios financian nuestro contenido. Considere apoyarnos mediante la inclusión de Automundo en la lista blanca. Solo toma un segundo, es fácil de hacer y no le costará nada. Apreciaríamos su apoyo y gracias por su visita.