
Dakar 2027: las pistas que revelan cómo sería su regreso a África
A la espera del anuncio oficial, empiezan a conocerse detalles de la edición que se disputaría en Marruecos, con una largada europea, doce etapas y unos 4.300 kilómetros. El cambio de escenario, impulsado por la guerra en Medio Oriente, plantea una incógnita: ¿será una solución de emergencia o el comienzo de una nueva etapa?
Eleginos como fuente preferida y encontrá más seguido nuestras noticias en Google.
El Dakar 2027 se prepara para regresar a África después de veinte años, aunque todavía faltan las precisiones oficiales de una edición que obligaría a modificar buena parte de lo previsto originalmente. El conflicto bélico en Medio Oriente y el deterioro de las condiciones de seguridad en Arabia Saudita llevaron a Amaury Sport Organisation (ASO) a trabajar en un recorrido alternativo que tendría a Marruecos como escenario principal, con un prólogo en Europa y doce etapas durante enero.
La expectativa ahora está puesta en conocer las ciudades de partida y llegada, la ubicación de los campamentos y, especialmente, los terrenos elegidos para la competencia. Esos detalles determinarán si el nuevo Dakar mantiene la exigencia que caracteriza a la prueba y cómo se resolverá una organización que debe adaptarse a otro continente cuando faltan menos de tres meses para la largada.

Pero mientras llega el anuncio oficial, aparecen pistas que permiten imaginar cómo podría ser el regreso a los caminos africanos. Algunos de esos lugares ya conocen el paso del Dakar. Otros son escenarios habituales del Rally de Marruecos, donde los principales equipos del mundo compiten y desarrollan sus vehículos.
Lo que está tomando forma no sería una repetición de la edición 2007, la última disputada en África. Sería una carrera distinta, condicionada por las circunstancias, pero con la posibilidad de recuperar parte de una identidad que nació entre Europa y los desiertos africanos.
DE ARABIA SAUDITA A MARRUECOS: QUÉ SE SABE DEL DAKAR 2027
El escenario que manejan los equipos supone una modificación profunda del proyecto presentado originalmente por ASO para Arabia Saudita. Aquella edición tenía previsto comenzar el 1 de enero, terminar el 15 y recorrer más de 5.300 kilómetros cronometrados.
La alternativa africana desplazaría la competencia hacia la segunda quincena del primer mes del 2027. La competencia se extendería del 9 al 22 de enero, con una jornada de descanso el 16.

Los organizadores estudian realizar las verificaciones y el prólogo en suelo europeo entre el 6 y el 8 de enero, antes del traslado de los vehículos a Marruecos. Eso permitiría comenzar las etapas africanas el día 9. Sevilla (España) y Lisboa (Portugal), distanciadas por 465 km, están marcadas como las ciudades favoritas para realizar la previa y el prólogo, respectivamente.
MARRUECOS: UN TERRITORIO CONOCIDO
Marruecos formó parte del recorrido del Dakar en doce ediciones, entre 1993 y 2007: 1993, 1994, 1995, 1996, 1998, 1999, 2001, 2002, 2004, 2005, 2006 y 2007.
Su última participación fue precisamente en la edición que comenzó en Lisboa el 6 de enero de 2007 y terminó en Dakar, Senegal, después de atravesar varios países africanos. De concretarse la edición 2027, sería la decimotercera participación de Marruecos en el historial de la prueba y su regreso después de veinte años.
LISBOA, UN POSIBLE INICIO CARGADO DE HISTORIA
La elección de una ciudad europea todavía no está resuelta, pero Lisboa aparece entre las alternativas que se mencionan para recibir el inicio de la prueba como escenario del prólogo.

La capital portuguesa tiene antecedentes importantes. Fue el punto de partida del Dakar en 2006 y 2007, y también estaba prevista para la edición de 2008, que finalmente fue cancelada por amenazas contra la seguridad de los participantes.
Aquella suspensión, anunciada cuando los equipos ya estaban preparados para largar, provocó una ruptura histórica. El Dakar no volvió a disputarse en África. En 2009 se trasladó a Sudamérica, donde permaneció hasta 2019, y desde 2020 se desarrolló en Arabia Saudita.
Un regreso a Lisboa tendría, por lo tanto, un significado especial: permitiría retomar una conexión interrumpida hace casi dos décadas.
España también aparece en las negociaciones con Sevilla como candidata sobre otras ciudades como Barcelona y Granada que fueron puntos de partida de distintas ediciones africanas.

La idea de combinar verificaciones, ceremonia de largada y prólogo en la península ibérica permitiría recuperar ese vínculo histórico, aunque también incorporaría un desafío logístico: trasladar posteriormente toda la caravana al continente africano sin alterar el comienzo de la competición.
Otra de las incógnitas es dónde terminará la competencia. Entre las posibilidades aparece Marrakech, una de las ciudades más importantes y reconocidas de Marruecos, que podría convertirse en el escenario de la llegada y de la ceremonia de premiación del Dakar 2027.
La elección tendría sentido desde el punto de vista organizativo. Los finales del Dakar suelen celebrarse en ciudades con infraestructura para recibir a los equipos, las asistencias, los medios de comunicación y el público. Marrakech reúne esas condiciones y permitiría darle un cierre de gran repercusión a una edición que marcaría el regreso de la carrera a África después de veinte años.
EL DAKAR 2027 TENDRÁ LA LARGADA MÁS TARDÍA DE SU HISTORIA
Otra particularidad del calendario propuesto es la fecha del 9 de enero. Las ediciones de 2000, 2007, 2018 y 2019 comenzaron el 6 de enero, entre los antecedentes más tardíos del Dakar moderno. En 2019, por ejemplo, la ceremonia de largada se realizó el día 6, mientras que la primera etapa cronometrada se disputó el 7.

Si la competencia comienza oficialmente el 9 de enero de 2027, establecería una nueva referencia para la largada más tardía de su historia.
Sin embargo, existe una salvedad importante. Si el prólogo y la ceremonia oficial se realizan en España o Portugal el 7 u 8 de enero, esas jornadas podrían considerarse el verdadero inicio del evento. En ese caso, el 9 marcaría únicamente el comienzo de las etapas africanas.
La distinción no es menor y habrá que esperar al programa definitivo antes de establecer cualquier récord.
MERZOUGA, EL CORAZÓN DEL NUEVO DAKAR

Las dunas del Erg Chebbi, cerca de Merzouga, son uno de los escenarios más reconocidos del rally-raid en Marruecos.
El sudeste marroquí aparece como una de las regiones protagonistas del recorrido que estudia ASO. Allí se encuentran algunos de los paisajes más conocidos del rally-raid internacional, con Merzouga como uno de sus centros principales.
A diferencia de la imagen de un desierto formado solamente por grandes dunas, Marruecos ofrece una combinación de terrenos que obliga a cambiar permanentemente la manera de conducir y navegar.
ERG CHEBBI: EL DESAFÍO DE LAS GRANDES DUNAS

El Erg Chebbi, cerca de Merzouga, es uno de los grandes mares de arena del país. Se extiende aproximadamente 28 kilómetros, con dunas que pueden alcanzar los 150 metros de altura.
En estos sectores, la dificultad está en interpretar las pendientes, elegir correctamente las crestas y reconocer los cambios en la consistencia de la arena. Una mala elección puede dejar a un auto enterrado durante varios minutos o provocar una caída peligrosa después de superar una duna sin visibilidad del otro lado.
La navegación también adquiere un papel fundamental: no siempre existe una huella clara que seguir y las referencias pueden desaparecer con el viento.
ERG CHEGAGA: AISLAMIENTO Y NAVEGACIÓN
Más al oeste aparece el Erg Chegaga, en la región de M’Hamid y Zagora, otro de los escenarios habituales del Rallye de Marruecos. Su principal característica es el aislamiento. Las grandes extensiones de arena se combinan con sectores donde las referencias visuales son escasas, lo que exige una lectura precisa del roadbook.
En el Dakar, una zona de estas características podría provocar diferencias importantes entre competidores, especialmente cuando aparecen errores de navegación o dificultades para encontrar puntos de paso.
ERFOUD: PIEDRAS, VELOCIDAD Y RESISTENCIA MECÁNICA

La región de Erfoud permite imaginar un desafío diferente: planicies pedregosas, huellas deterioradas y sectores de suelo duro donde las velocidades pueden aumentar considerablemente.
Estos caminos exigen un equilibrio delicado entre rapidez y cuidado mecánico. Neumáticos, suspensiones, dirección y protecciones inferiores quedan expuestos a un castigo constante. En una competencia extensa, la capacidad de conservar el vehículo puede resultar tan importante como la velocidad de un piloto.
Marruecos también incorpora otro factor: la amplitud térmica de enero. En la región de Merzouga, las temperaturas diurnas suelen rondar los 17 a 20 grados, pero durante la noche pueden descender hasta los 3 a 5 grados. Estas condiciones inciden en la preparación de los vehículos y, especialmente, en la vida cotidiana de los campamentos.
¿UNA SOLUCIÓN DE EMERGENCIA O EL COMIENZO DE OTRA ETAPA?
El Dakar dejó África después de la cancelación de 2008, se reinventó durante once ediciones en Sudamérica y encontró en Arabia Saudita un escenario de enormes dimensiones que permitió desarrollar recorridos especialmente extensos. Ahora, una nueva crisis internacional vuelve a poner a prueba su capacidad de adaptación.
Desde el punto de vista organizativo, el traslado a Marruecos tiene características de una respuesta de emergencia. El Dakar no estaba programado para disputarse allí en 2027, aunque la complejidad de preparar una carrera de estas dimensiones en tan poco tiempo alimenta una sospecha: ¿ASO tenía preparado desde comienzos de año un Plan B que mantuvo bajo absoluta reserva?

No hay confirmación al respecto, pero cuesta imaginar que el reconocimiento de los caminos, la elaboración de los roadbooks y la planificación logística puedan resolverse en apenas tres meses. Lo concreto es que el conflicto bélico en Medio Oriente obligó a cambiar los planes y que Marruecos aparece como la alternativa elegida para garantizar la continuidad de la competencia.
También es cierto que la competencia podría descubrir una posibilidad que parecía definitivamente cerrada: regresar a África con una estructura deportiva moderna, vehículos muy diferentes de los que corrieron en 2007 y un campeonato mundial consolidado alrededor del rally-raid.
No sería el mismo Dakar que cruzaba Mauritania en busca de Senegal. Tampoco el de los primeros años, cuando la aventura tenía un componente de improvisación que hoy sería difícil de aceptar por cuestiones de seguridad. Sería otro Dakar. Uno que volvería al continente donde construyó buena parte de su leyenda, pero con los recursos, las exigencias y las responsabilidades del automovilismo actual.
La verdadera incógnita no es cómo será la ruta. Es si este regreso, nacido de una necesidad, abrirá una puerta que la carrera había mantenido cerrada durante veinte años.
El anuncio de ASO permitirá conocer cómo será la próxima edición. Lo que ocurra después empezará a responder una pregunta mucho más grande: si África vuelve a ser apenas una escala en la historia del Dakar o recupera un lugar en su futuro.





