ACA vs. ACTC: Agustín Canapino analizó la grieta del automovilismo argentino
Sin tomar partido, pidió unión institucional y advirtió sobre los riesgos de la fragmentación.

No levantó la voz. No señaló culpables. Y, justamente por eso, lo que dijo pesó más. En medio del ruido institucional que atraviesa al automovilismo argentino por el conflicto entre el Automóvil Club Argentino y la Asociación Corredores Turismo Carretera, Agustín Canapino eligió una posición “incómoda”: la del sentido común.
“Me parece que ni siquiera las mismas partes quieren que eso pase”, lanzó, cuando Automundo le preguntó por una posible solución al conflicto entre el ACA y la ACTC. No es una frase menor. Es el diagnóstico de alguien que observa el problema desde adentro, pero sin jugar políticamente.
UNA MIRADA DESDE EL ROL DEL PILOTO

Canapino fue claro en marcar límites: “Yo soy piloto, me dedico a poner a punto mi auto y manejarlo”. Sin embargo, eso no le impidió leer el contexto. “Todos queremos lo mismo: la unión”, afirmó.
En un país donde el automovilismo históricamente se sostuvo por estructuras fuertes, la fragmentación no es solo un problema dirigencial: es un riesgo sistémico.
La frase que sintetiza todo llegó al final. “Si entre hermanos se pelean, los devoran los de afuera”, soltó parafraseando a su estilo al Martín Fierro. Pero en este caso no es una metáfora; es una advertencia. En un mundo donde las categorías compiten a escala global, el aislamiento interno no perdona.
Sin discursos tribuneros ni alineamientos forzados, Canapino puso en palabras lo que muchos piensan y pocos dicen. La grieta no suma. Debilita. Y el tiempo, en el deporte, nunca espera.



