Pierre Gasly lanza el desafío: Alpine debe estar a la altura del motor Mercedes en 2026
La estructura francesa cambia de rumbo con el adiós a Renault y la llegada de Mercedes como proveedor. Pero para Pierre Gasly, la clave estará en el chasis, no solo en la potencia.
En la Fórmula 1 moderna, el éxito no se mide solo en caballos de fuerza. Pierre Gasly lo sabe mejor que nadie y por eso no se deja deslumbrar, al menos públicamente, por la inminente llegada de los motores Mercedes a los autos de Alpine. “Nos dará confianza, pero no garantías”, disparó el actual compañero de Franco Colapinto, poniendo el foco en lo que realmente puede marcar la diferencia: el chasis.
Alpine se prepara para dar un giro histórico en 2026. Tras años de frustraciones y limitaciones con el motor Renault, la escudería con base en Enstone se convertirá en cliente de Mercedes, en lo que muchos dentro del paddock ya interpretan como un paso decisivo para ser competitivos en la nueva era técnica.
RENAULT, UN CICLO QUE SE APAGÓ EN SILENCIO

Desde la congelación en el desarrollo de motores en 2022, Renault ha ido quedando cada vez más relegada en la lucha de la zona media. Los problemas de fiabilidad y falta de potencia convirtieron al propulsor francés en un lastre. La decisión de cerrar la histórica planta de Viry-Châtillon a fines de 2024 fue el punto final de un proceso que, para muchos, debió haberse encarado antes.
Mientras tanto, Mercedes sigue siendo sinónimo de eficiencia en sus unidades de potencia, y las primeras filtraciones sobre el desarrollo de su motor 2026 entusiasman: en Brackley y Brixworth aseguran que están construyendo el propulsor “de referencia” para la nueva generación de F.1, que promete revolucionar el equilibrio de fuerzas.
GASLY PONE LOS PIES EN LA TIERRA
Pero para Gasly, los titulares fáciles no cuentan. “El hecho de tener un motor Mercedes nos da optimismo, pero la verdadera diferencia la marcará el chasis. Y en eso, tenemos mucho trabajo por delante”, reconoció el piloto a RacingNews365.

Su mirada es clara. Alpine no puede limitarse a ser un equipo cliente que dependa de la magia del propulsor alemán. Si el monoplaza no acompaña, de poco servirá tener la mejor planta motriz.
“El reglamento de 2026 abre oportunidades enormes, pero también exige un nivel de foco y dedicación altísimo”, remarcó Gasly, consciente de que los desafíos aerodinámicos y de integración mecánica serán titánicos.
¿UN DÉJÀ VU PARA ENSTONE?
La historia de la estructura de Enstone -la misma que supo ser Benetton y Renault campeón del mundo- está repleta de ciclos de resurrección y caídas. Pero este movimiento recuerda a otros tiempos de asociación estratégica.
En los ’90, Benetton pasó de ser cliente de Ford a socio técnico de Renault y logró títulos con Michael Schumacher. En 2010, Renault hizo lo propio con motores propios y, años después, Red Bull como cliente fue campeón gracias a esa alianza.
Hoy, la ecuación se invierte. Alpine apuesta por dejar atrás el orgullo de ser motorista y buscar el camino del éxito con un socio externo, como lo han hecho McLaren o Aston Martin con buenos resultados.
LA INCÓGNITA DEL CHASIS

Si bien el equipo mostró mejoras parciales en la segunda mitad de 2024, los problemas estructurales persisten. El propio Gasly lo admitió: “Tenemos un chasis razonable, pero sabemos que no alcanza. Hay ideas y desarrollos, pero no todos los pudimos implementar este año”.
Con los cambios profundos que exige el reglamento 2026 -mayor protagonismo eléctrico, rediseño aerodinámico extremo y nuevas proporciones-, Alpine tiene ante sí la oportunidad (y el riesgo) de reinventarse o quedar atrapada en su propio laberinto.
CONFIANZA INTERNA, ESCEPTICISMO EXTERNO
Mientras desde la fábrica de Enstone se respira optimismo y “confianza en el proceso”, como repiten los ingenieros, el escepticismo en el paddock no desaparece. Alpine, golpeada por cambios de directivos, crisis internas y un presente irregular, necesita resultados para cambiar su narrativa.

El propio Gasly fue tajante: “Las grandes transformaciones internas a veces no son las más ruidosas, pero son las que realmente impactan. Lo que importa es lo que pongamos en pista”.
2026: UN TODO O NADA PARA ALPINE
El cambio de motor no es solo técnico, es simbólico. Supone reconocer que el camino con Renault como motorista se agotó y que, para volver a los primeros planos, Alpine debe apoyarse en lo mejor disponible, sin importar si eso significa ceder parte de su independencia.
Mercedes, por su parte, gana un cliente fuerte y estratégico, que puede servir de banco de pruebas adicional y fortalecer su influencia en la parrilla.
Para Alpine, la ecuación es clara: si el chasis está a la altura del motor, 2026 puede ser el año del renacer. Si no, será solo otro capítulo en su historia de promesas incumplidas.
Discover more from AUTOMUNDO
Subscribe to get the latest posts sent to your email.





