En cada espectáculo que realiza la Fórmula Drift Sudamérica en la Argentina el auto más aplaudido es el que conduce Ñuño López. No es para menos ya que se trata de un Torino, una de las marcas que más adeptos tiene en nuestro país.
Este Toro, pintado de negro mate y con una estética que se asemeja a los vehículos que utiliza Ken Block, es especial por dos grandes motivos. Uno es el afectivo. Ñuño lo heredó de su abuelo y con esta misma máquina empezó a saciar su pasión por la velocidad a través de las picadas. Claro que también lo usaba para hacer trompos y entrar de costado en cuanta rotonda encontraba en su camino.
La otra particularidad es su mecánica. Debido a que era muy costoso adaptar la original para competir en esta disciplina, este mendocino oriundo de la localidad de San Rafael decidió pasarle todos los fierros del BMW 328 Club Sport que venía utilizando.
A fin del año pasado el Torino con motor BMW debutó en San Rafael, en el cierre de la temporada, e instantáneamente se ganó el afecto del público.
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El Toro de drift pesa 1.100 kilos, mientras que su motor eroga unos 240 caballos “con chip y levas con alzada”, según explica su dueño. López, además, está muy entusiasmado porque en breve se incrementará su poder. “Ahora estamos trabajando para ponerle un turbo”, explica.
Si bien Ñuño no oculta su felicidad y orgullo por correr con este auto, reconoce que algunas personas no toman tan bien que no tenga su motor original. “Sé que a los puristas no les agrada eso, pero a la mayoría de la gente sí…”.
La charla con Automundo termina. Ñuño se disculpa y se sube presuroso a su Torino para hacer lo que más disfruta: llevarlo a fondo de costado.
EL TORINO EN ACCIÓN