El error que enfureció a McLaren y dejó el título abierto para Abu Dhabi
Una decisión a destiempo en Qatar tiró por la borda un triunfo cantado para Piastri y dejó a Norris con el campeonato en suspenso. Verstappen ahora huele sangre.
El Gran Premio de Qatar debía ser la fiesta anticipada de Lando Norris. Llegaba con una racha feroz, con el auto para ganar y la ecuación perfecta para coronarse una semana antes del cierre. Pero un error estratégico de McLaren -tan simple y tan brutal como no parar cuando todos sí lo hicieron- terminó desarmando la noche.
El safety car salió en la vuelta 7 por un toque entre Nico Hulkenberg y Pierre Gasly. El momento era obvio con el límite de vueltas impuesta por Pirelli para cada compuesto en esta carrera: box y cambio de gomas. Todos los rivales lo entendieron. McLaren no. Y ahí se derrumbó todo.
La jugada dejó a Oscar Piastri, que venía ganando, expuesto, sin la ventaja que había construido con soberbia desde la pole. Y arruinó las chances de Norris, que podía haber sido campeón si ganaba en Losail. En vez de eso, terminó cuarto. Piastri, segundo. Y Max Verstappen, que parecía un actor secundario hace un mes, ahora quedó a 12 puntos de la cima gracias a un Red Bull que olió el error ajeno y no perdonó.

“No es nuestro mejor día, ni nuestro mejor fin de semana”, aceptó Norris, masticando frustración. Pero también defendió su año: “Me puse en esta posición por mis resultados. No voy a tirarme abajo por una carrera mala”.
El inglés todavía tiene la mano en el título: si es tercero o mejor en Yas Marina, será campeón sin importar lo que hagan Verstappen y Piastri. Pero el aire ya cambió…
PIASTRI: DEL GOLPE SECO AL DOLOR SILENCIOSO
Piastri no suele exagerar. Si dice que algo duele, es porque duele en serio. Y Qatar le dolió más que Las Vegas, donde lo habían descalificado al igual que a su compañero. Acá perdió un triunfo que era suyo, dominando el fin de semana, volviendo a ser ese Piastri voraz de mitad de año.
El australiano fue claro: “Perdí una victoria. No puse un pie en falso. Es una lástima.” Tenía razón. El McLaren estaba en ritmo de pole, sprint ganada y carrera controlada. Pero cuando el safety car marcó la jugada, el muro decidió mirar para otro lado. “No esperamos que todos entraran”, admitió Andrea Stella, el jefe. El problema es que entraron. Todos. Y McLaren quedó atrapado en la estrategia incorrecta en la carrera menos indicada.
Piastri bajó del auto con una mezcla familiar: bronca y dignidad. “No es una catástrofe. Pero sí duele”, dijo. Y agregaría algo más fuerte: “En estos momentos uno se hace más fuerte. Depende de cómo lo proceses”. Procesarlo no será fácil: en agosto era líder por 34 puntos; hoy está tercero en el torneo a 16 de su compañero.
McLAREN VÍCTIMA DE LAS PAPAYA RULES

La explicación de Stella dejó abierta la grieta que todos sospechaban: ¿no pararon porque era imposible beneficiar a uno sin perjudicar al otro?
El team principal lo negó: “No tomamos la decisión para evitar favorecer a nadie. Simplemente decidimos no parar… y no esperamos que el resto lo hiciera”.
El subtexto asusta: en plena pelea interna por el título, McLaren jugó a no equivocarse… y se equivocó peor. La Fórmula 1 castiga la indecisión más que el riesgo. Y en Qatar, McLaren titubeó mientras los demás actuaban.
VERSTAPPEN, EL LOBO QUE HUELE SANGRE
Verstappen apareció donde siempre aparece: en el momento exacto. Red Bull lo dejó listo para atacar con una parada “gratis”, y el neerlandés hizo lo que viene haciendo desde hace casi una década: convertir ventajas ajenas en victorias propias.
Ganó otra vez. Reapareció en la pelea. Y con 12 puntos de distancia, está más cerca que nunca. Si McLaren vuelve a dudar en Abu Dhabi, Max no va a preguntar dos veces.
UN EQUIPO QUE ENTRÓ EN MODO PÁNICO
La escena es clara: McLaren tenía ritmo, tenía pilotos, tenía posición en pista y Norris tenía el título en la mano. Lo perdió en cinco segundos de indecisión.
En la pelea interna por no favorecer a nadie, terminó afectando a los dos. Un equipo que venía con mentalidad de campeón quedó atrapado en la trampa de la neutralidad. La Fórmula 1 no perdona dudas. Mucho menos cuando tenés a Verstappen respirándote en la nuca.
Y hay otro punto: Piastri volvió a ser el Piastri que asusta. Si llega a Yas Marina en este nivel, Norris no solo tiene que cuidar a Verstappen: también a su propio compañero.
FINAL A CARA DE PERRO EN ABU DHABI
El campeonato 2025 llega a Yas Marina con tres pilotos separados por 16 puntos. Uno es un prodigio inglés que sabe que no puede volver a fallar. Otro es un australiano que está recomponiendo su temporada justo a tiempo. Y el tercero es Max Verstappen, el que mejor entiende el olor metálico de un título en el aire.
La definición quedó abierta por un error que nadie vio venir, pero que todos van a recordar. Y ahora, a una semana del final, la Fórmula 1 está como le gusta: tensa, impredecible y al borde del colapso.



