
Tosha Schareina, el día que el Dakar lo puso a prueba… y la superó
La tercera etapa, con inicio y final en AlUla, fue una trampa a cielo abierto. El españo no solo ganó la etapa en motos: dejó claro que aprendió a correr el Dakar como se gana el Dakar.
La tercera etapa del Dakar 2026, con inicio y final en Al Ula, fue larga, irregular y traicionera. Un terreno que parecía pedir velocidad, pero que castigaba al que se pasaba medio segundo. Este día fue, por primera vez en esta edición de la mítica carrera, una advertencia formal: acá ya no alcanza con ir rápido. Hay que leer el terreno, leer la carrera y, sobre todo, leerse a uno mismo.
Muchos lo entendieron tarde. Otros directamente no lo entendieron. Y hubo uno que lo entendió en el momento justo.
MOTOS: EL DAKAR, VISTO DESDE EL AIRE
Tosha Schareina ganó la etapa en AlUla, el mismo lugar donde un año atrás había conseguido su primer scratch en el Dakar. Pero esta vez el contexto fue otro. Mucho más pesado. Mucho más Dakar.
La imagen que definió el día no fue la del festejo, sino la de la caída. Schareina volando, suspendido en el aire, en una fracción de segundo que en el Dakar se siente eterno. “Cuando estaba en el aire vi u árbol de refilón y pensé ‘uy, que no le dé’”, explicó con una calma que dice más que mil gestos. Iba empujando, se sentía cómodo, había algo que no se veía… y cuando quiso reaccionar, ya estaba en el aire.
A crash into the dust and straight back on for @ToshaSchareina 💪#Dakar2026 #DakarInSaudi pic.twitter.com/k55RokZDbj
— DAKAR RALLY (@dakar) January 6, 2026
Schareina se levantó rápido. Demasiado rápido incluso para él mismo. “Ni yo ni la moto estábamos mal así que seguí”, confesó. Y esa frase marca un quiebre: el día podía haber terminado tranquilamente ahí con un “hasta acá llegué”. Pero no pasó.
“La misión era ganar”, dijo sin vueltas. No lo dijo con épica, lo dijo con convicción. Sabía que había posición para hacerlo. Sabía que podía atacar. Y también sabía algo más importante: que liderar o no la general era secundario frente a llegar entero a lo que viene.
Después, ya con la moto detenida y la cabeza más fría, dejó la frase que explica todo su Dakar: “Sabía que había días para ir tranquilitos, y que esta es una carrera de supervivencia”. Dicho después de una caída y de una victoria, ese concepto pesa el doble. No habla un piloto acelerado. Habla alguien que entendió el ritmo interno del Dakar.
SANDERS, HONDA Y UNA AMENAZA SILENCIOSA

Mientras Schareina construía su día, Daniel Sanders volvía a cumplir el rol más ingrato del rally: abrir pista durante gran parte de los 421 kilómetros. El australiano sigue líder, pero ya no cómodo. Solo Ricky Brabec logró alcanzarlo en pista, confirmando que Honda está fuerte, regular y acechando.
Schareina ya está tercero en la general, a apenas 1’13’’ de Sanders. No es una diferencia alarmante, pero sí lo suficientemente corta como para empezar a incomodar. Sobre todo porque llega justo antes de la primera maratón-refugio, ese territorio donde no se gana el Dakar… pero se puede perder.
En medio de un día áspero, Luciano Benavides volvió a demostrar por qué es uno de los pilotos más confiables del rally. Sufrió dos caídas, sí, pero cerró la jornada como el mejor argentino clasificado, en el quinto lugar de la general. Dakar en modo supervivencia, bien entendido. Más atrás quedaron Santiago Rostan (49°) y Leo Cola (59°), en una etapa que no regaló absolutamente nada.
ULTIMATE: EL DÍA QUE FORD PASÓ AL FRENTE

En autos, Al Ula también reescribió la historia. Tras la victoria de Seth Quintero en la etapa anterior, otro estadounidense tomó la posta: Mitch Guthrie logró su primera victoria de etapa en Ultimate y, de paso, saltó a lo más alto de la general.
El joven Guthrie, que ya había brillado en Challenger, entendió el día mejor que nadie. Mientras muchos sufrían pinchazos, él avanzó con inteligencia. Detrás, Martin Prokop firmó su mejor resultado en once participaciones, seguido por Guy Botterill, Lucas Moraes y Cristina Gutiérrez.
La foto grande es aún más contundente: cinco Ford Raptor ocupan las cinco primeras posiciones de la general. Guthrie lidera, escoltado por Prokop, Mattias Ekström, Carlos Sainz y Nani Roma. Dominio total… pero con diferencias mínimas.
Porque el Dakar siempre avisa: Nasser Al-Attiyah está a solo 11’39’’ y Sébastien Loeb a 16’50’’. Nada está dicho. Ni cerca.
CHALLENGER Y SSV – MOVIMIENTO EN LA ZONA MEDIA
En Challenger, David Zille no pudo sostener el liderato tras una etapa muy complicada. Ahora manda Yasir Seaidan, con casi tres minutos sobre Puck Klaassen, navegada por el argentino Augusto Sanz (ganaron la selectiva). Zille cayó al quinto lugar y está delante del campeón Nicolás Cavigliasso, junto a Valentina Pertegarini.
En Side by Side también hubo cambio en la punta: ahora lidera Brock Heger. El mejor argentino es Manu Andújar (9°), mientras que Jeremías González Ferioli marcha 21° con el Puma Energy Rally Team.
La cuarta etapa será la primera parte de la maratón. Serán 417 km de especial para motos y 451 km para autos. Dos vivacs separados, asistencia mínima y una consigna clara: cuidar el vehículo. Los paisajes seguirán deslumbrando, pero nadie los va a mirar demasiado. El Dakar entra en su versión más cruda.