Dakar

Dakar 2026: David Castera, el equilibrio imposible y la puerta que Sudamérica todavía empuja

Un recorrido alterado por la naturaleza, decisiones para proteger el deporte, el espíritu original como bandera y una pregunta que vuelve a latir rumbo al 50° aniversario...

Por momentos, escuchar a David Castera es como asomarse al cuaderno de notas de alguien que no diseña una carrera, sino un ecosistema. El Dakar 2026 -séptimo consecutivo en Arabia Saudita- no se explica solo por kilómetros, arena o piedras: se entiende por decisiones. Y por renuncias. Castera habla de dureza, sí, pero insiste en algo más incómodo y más difícil de sostener: el equilibrio.

“El Dakar es difícil, entonces lo tenemos que mantener a este nivel cada año”, dice, sin épica impostada. No es una frase para el afiche: es una declaración de método. La edición 2026 nace de una obsesión por igualar ingredientes entre semanas, por evitar que la carrera se rompa por azar, y por preservar un espíritu que –advierte- los más jóvenes no conocieron.

UN RECORRIDO QUE SE TRANSFORMA

cuando vuelve el dakar a sudamérica

Las etapas de las primeras jornadas estaban pensadas de una manera. La naturaleza decidió otra. Las lluvias en Arabia Saudita alteraron el terreno y, con él, el ritmo de los primeros días. “Cuando cae mucha agua, se va la arena y se quedan las piedras”, explica Castera. El resultado es un Dakar más filoso de lo previsto en sus primeros kilómetros, con pedregales que castigan y referencias que desaparecen.

El problema no es solo la dureza física. Es la navegación. “Aquí los caminos no están bien marcados. Cuando cae agua, desaparecen. Va a ser muy difícil encontrar siempre la huella buena del roadbook”, advierte. Las cuatro primeras etapas, anticipa, exigirán cabeza fría y lectura fina del terreno. No gana el más rápido: sobrevive el que entiende.

EL PIT STOP COMO ANTÍDOTO CONTRA LA RULETA RUSA

En ese contexto aparece una de las decisiones más visibles del Dakar moderno: el pit stop en plena especial. La comparación con la Fórmula 1 no es caprichosa. “La idea la saqué de ahí”, reconoce Castera. Pero la intención no es el show vacío. Es evitar que la carrera se decida por una pinchadura absurda.

qué pasó en el Dakar

“No me gusta la idea de que el Dakar se pare porque un chico no tiene más ruedas. No es jugar a la ruleta”, dispara. El pit stop introduce estrategia -¿cambiar o no cambiar? ¿dos ruedas o cuatro?-y también espectáculo. Pero, sobre todo, justicia deportiva. El mejor tiene que ganar. Y el azar, esta vez, queda un poco más a raya.

SIN 48 HORAS, PERO CON DESIERTO DE VERDAD

La ausencia de la etapa de 48 horas podría leerse como una concesión. No lo es. Castera explica que el espíritu se conserva bajo otra forma: las etapas campamento-refugio. “Guardamos todo: estar solos, dormir en el desierto, vivirlo a la dura”, dice. La diferencia es operativa: todos duermen en el mismo vivac, a diferencia del año pasado donde había varios en diferentes lugares, y se recupera un orden de salida más limpio para el día siguiente.

La decisión no es menor. El año pasado, la estrategia había eclipsado al deporte. “Eso lo quería cambiar”, admite. El Dakar 2026 busca aventura sin distorsionar la competencia. Una línea finísima.

“SI TIENEN MIEDO DE DORMIR EN EL DESIERTO, QUE NO VENGAN”

qué pasó con el dakar

Ahí aparece el Castera más crudo. El que incomoda. El que no negocia. “Los jóvenes de hoy no entienden bien este concepto porque no conocen la historia del Dakar de los 80”, dispara. Y remata con una frase que podría tatuarse en la puerta del vivac: “Si hay uno que tiene miedo de dormir en el desierto, que no venga al Dakar”.

“El que sube el Everest sabe que va a pasar noches a -25 grados. Esto es una aventura”, compara. El Dakar no promete comodidad. Promete incertidumbre. Y eso -para Castera- es innegociable.

MARCAS, JUVENTUD Y UN RALLY QUE YA NO ES RETIRO

En los autos, el Dakar vive un momento particular. Ford, Toyota, Dacia, ahora Defender con Stéphane Peterhansel. Prototipos nuevos, estructuras oficiales, pilotos jóvenes. “Antes el rally era una segunda vida. Ahora es la primera”, analiza Castera. Los chicos de 20 o 25 años ya no llegan después de ganar todo: llegan para ganar acá.

Ese cambio de mentalidad explica la salud del rally raid en tiempos donde otras disciplinas -como el WRC- buscan aire. El Dakar no solo resiste: seduce. Y se renueva.

¿Y SUDAMÉRICA? LA PREGUNTA QUE NO SE VA

qué pasó con el dakar

El sueño de ver al Dakar de nuevo en Argentina y en Sudamérica aparece, como siempre, sin estridencias pero con memoria. David Castera sabe lo que significa el Dakar para este lado del mundo y no esquiva la pregunta, aunque tampoco se apura a ilusionar. “Voy a ir a la Argentina para estar en el Desafío Ruta 40. Es un primer paso… puede ser. Entonces, es un primer paso, pero volver o no a Argentina por el momento es un poco temprano…”, explica. No hay confirmaciones, pero sí algo que no es menor: presencia, contacto, territorio. En el lenguaje Dakar, eso ya es decir bastante.

La cautela no es desinterés. Es método. El mismo con el que Castera diseña recorridos, corrige errores y ajusta reglas. Y es el mismo que aplica cuando mira más allá de 2026. Porque el Dakar ya empezó a pensar en su propio espejo: la edición número 50, prevista para 2028. “Yo no tengo idea lo que vamos a hacer, pero tenemos un grupo de trabajo que desde febrero comenzará a planificar lo que será la edición 50. No sabemos realmente qué haremos, pero vamos a preparar algo de especial”, admite.

No hay slogans ni fuegos artificiales. Hay una idea en construcción. Y una certeza: el Dakar no concibe los aniversarios como actos protocolares, sino como oportunidades para redefinirse sin perder identidad. Medio siglo después de su nacimiento, la carrera más dura del mundo sigue moviéndose con la misma lógica que la hizo grande: paso a paso, leyendo el terreno, sin prometer lo que no puede cumplir.

Argentina, mientras tanto, espera. No como reclamo, sino como parte de una historia compartida que todavía no escribió su último capítulo. Y el Dakar, fiel a su esencia, avanza. Sin mirar demasiado atrás, pero sin olvidar de dónde viene.

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Diego Durruty

Soy un periodista con más de 35 años en el ruedo. Arranqué en revistas como CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, pero también me aventuré en el mundo digital en SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com. Si eso no te sorprende, también me escuchaste en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Ah, y no puedo olvidar mis coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. Hoy en día escribo en Automundo.com.ar y para que no se me escape nada, también conduzco los magazines Dos Tipos Audaces y Motorix en YouTube. ¡No hay quién me pare, amigo!

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