Cadillac llega a la Fórmula 1 sin promesas (y eso dice más de lo que parece)
La marca estadounidense se prepara para debutar en la Máxima sin vender certezas ni promesas grandilocuentes.
No hay épica prefabricada ni frases de manual. Graeme Lowdon eligió otro camino para explicar el desembarco de Cadillac en la Fórmula 1: la honestidad brutal. A semanas del debut oficial en el Gran Premio de Australia 2026, el jefe del nuevo equipo estadounidense fue directo al hueso: nadie sabe qué va a pasar. Y el que diga lo contrario, está improvisando.
La frase no es menor. Cadillac será el 11° equipo de una F.1 que entra en una de las mayores revoluciones técnicas de su historia, con nuevas reglas aerodinámicas y de motores. En ese contexto, proyectar resultados es poco más que astrología aplicada al paddock. Lowdon lo dijo sin rodeos durante el Autosport Business Exchange en Londres: “Si hoy un team principal te dice dónde cree que va a estar, se lo está inventando”. Punto.
UN DEBUT SIN HUMO, EN UN AÑO DONDE NADIE TIENE CERTEZAS

Cadillac no llega vendiendo victorias rápidas ni cuentos de hadas. Llega aceptando la realidad: 2026 será un gran signo de pregunta para todos. Ferrari, Red Bull, Mercedes… y también para los nuevos. Esa es, paradójicamente, la mayor fortaleza del proyecto.
El equipo ya puso a rodar su auto 2026 en Silverstone durante un filming day con dos nombres pesados al volante: Valtteri Bottas y Sergio Pérez. Dos veteranos, curtidos en campeonatos y tormentas internas, elegidos para algo más que girar rápido: aportar criterio, lectura y método en un año donde entender el reglamento vale tanto como tener potencia.
Melbourne, del 6 al 8 de marzo, será el primer examen real. Y Lowdon no habla de puntos ni de Q3. Habla de ejecución, de hacer bien lo que se puede controlar. Lo demás, dice, es ruido.
EL VERDADERO PRIMER OBJETIVO: RESPETO
En una Fórmula 1 cada vez más corporativa, Cadillac juega una carta interesante: no obsesionarse con el resultado inmediato, sino con la legitimidad interna. El primer objetivo del equipo no está en la tabla del campeonato, sino en el paddock.

“Queremos ganarnos el respeto de los otros equipos”, explicó Lowdon. No es una frase diplomática: es una declaración de principios. Entrar a la F.1 no es solo pagar la factura y armar un motorhome. Es demostrar que entendés el juego, que respetás el ADN del campeonato y que vas a sumar, no a estorbar.
En un contexto donde la grilla vuelve a crecer después de años de cierre defensivo, ese mensaje no pasa desapercibido.
SUPER BOWL, APPLE Y LA FÓRMULA 1 COMO ESPECTÁCULO TOTAL
El debut de Cadillac no será silencioso. El 8 de febrero, el equipo presentará su livery 2026 en un comercial durante el Super Bowl. Marketing a gran escala, sin complejos. Y coherente con otra pata clave del proyecto: Estados Unidos.
La llegada de Apple como nuevo socio de transmisión en Estados Unidos, en reemplazo de ESPN, refuerza esa idea de expansión. Apple no quiere solo carreras: quiere una experiencia semanal, una narrativa extendida, un producto cultural.
Lowdon lo celebró sin reservas. Para Cadillac -y para la F.1- es una oportunidad histórica: nuevos públicos, nuevas marcas, otro lenguaje. La categoría dejó de pensar solo en Europa hace rato. Ahora empieza a hablar, en serio, en idioma global.
“Queremos contribuir”, agregó Lowdon. No es una palabra menor. En una F.1 que necesita equipos sólidos, no aventuras efímeras, Cadillac eligió empezar por lo más difícil: decir la verdad. Y en 2026, eso ya es una ventaja competitiva.