Fórmula 1

Porqué el GP de Estados Unidos de 1984 fue el peor de la historia

Se realizó bajo un calor abrasador y en un circuito improvisado y peligroso. Solo los dos primeros completaron el total de vueltas, además un piloto se desmayó por empujar su auto hasta la meta.

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Donde manda capitán no manda marinero. La trillada frase bien sirve para reflejar el capricho al que el inglés Bernie Ecclestone sometió a la mismísima Fórmula 1 en 1984. El hombre que gestionaba el destino de la categoría había decidido hacer un Gran Premio en Dallas en pleno mes de julio, en la época del año de mayor calor en Texas. El escenario fue un improvisado circuito callejero en el estacionamiento de Fair Park. Aunque los pilotos calificaron a la pista como “peligrosa” la novena fecha de aquel campeonato se llevó adelante… Porque donde manda capitán no manda marinero.

Así fue que la F.1 concretó uno de los espectáculos más tristes y polémicos de su historia, que de hecho podría ocupar el podio con el GP de Estados Unidos en Indianápolis en 2005 con solo seis autos en la grilla o la pantomima del GP de Bélgica de 2021 donde la lluvia llenó de vergüenza a los organizadores del Mundial y a la Federación Internacional del Automóvil y de furia a los espectadores…

Nigel Mansell
Nigel Mansell al frente del pelotón en el GP de Estados Unidos en Dalllas.

La pista que habían preparado los promotores locales, los empresarios Don Walker y Larry Waldrop, estaba alrededor del Cotton Bowl, un enorme estadio de béisbol. El trazado, tortuoso y estrecho, estaba repleto de curvas ciegas rodeadas de murallones de cemento y gomas viejas.

El circuito era tan precario que los pilotos no iban por la trayectoria ideal, sino por los lugares donde había algo de pavimento firme. De hecho, Goodyear, Pirelli y Michelin, los proveedores de neumáticos de aquel entonces, no entregaron los compuestos para clasificación porque sabían que no durarían ni media vuelta.

Los pilotos alzaron la voz, pero no pudieron contra la FOCA, liderada por Ecclestone, y los patrocinadores. “Este trazado urbano no es en absoluto apto para un Gran Premio. ¡Hacemos un trabajo peligroso, pero no tenemos derecho a quejarnos!”, disparó el francés Rene Arnoux (Ferrari)…

Hasta la FISA, liderada por el francés Jean-Marie Balestre, miró hacia el otro lado y no dio cuenta de sus propias normativas que indicaban que cualquier nuevo circuito para el Mundial debía ser aprobado mediante la celebración de un evento internacional previo. No lo había hecho ni en Las Vegas, ni en Detroit… ¿Por qué pretender que lo iba a hacer en Dallas?

Keke Rosberg
Keke Rosberg logró en Dallas su tercer triunfo en la Fórmula 1.

Durante todo el fin de semana el calor fue abrasador. Más de 40 grados de sensación térmica y más de 66° grados en la pista. La pole quedó para el inglés Nigel Mansell, quien lideró el “1-2” de Lotus que completó el italiano Elio De Angelis.

Para evitar el calor, la competencia se realizó a las 11 de la mañana y tuvo diez giros menos de lo pactado, además de tres vueltas de calentamiento…. Pero eso era lo de menos. Tras la competencia de la Can-Am el circuito había quedado en peores condiciones. A las apuradas se esparció cemento de fraguado rápido, algo que obligó a cancelar las pruebas de tanques llenos prevista para las ¡7.30!

El austríaco Niki Lauda y el francés Alain Prost, ambos de McLaren, pidieron la cancelación del evento. Pero Ecclestone se opuso… No quería decepcionar a los más de 100.000 espectadores que estaban en las gradas.

Obviamente, la carrera fue un desastre. De los 25 pilotos que largaron solo ocho se clasificaron y de ellos dos completaron el total de vueltas (67), El resto abandonó por accidentes.

Keke Rosberg
El podio con Rosberg en el escalón más alto.

Mansell dominó hasta el 35° giro cuando un roce contra el paredón le permitió al finlandés Keke Rosberg (Williams) pasar a la punta. El inglés, aquejado por una falla en la caja de cambio, no tuvo chance de recuperarse.

Sobre el final, cuando solo quedaban unos metros para recibir la bandera de cuadros, volvió a golpear su auto contra el muro y eso terminó de destruir la  transmisión. Pero eso no lo detuvo en su objetivo de terminar la prueba. Se bajó del Lotus y lo empujó hasta cruzar la meta. Recibió el banderazo y se desmayó.

El cuerpo de Mansell al lado del vehículo se convirtió en una foto que terminó como el símbolo de una competencia desastrosa. Al menos su esfuerzo fue recompensando con el sexto lugar, permitiéndole sumar el último punto en juego.

Rosberg, que logró su tercer triunfo en la categoría, recibió la corona de laureles de mano de Linda Gray, actriz estadounidense que se destacada en la telenovela Dallas. Arnoux, que salió del fondo de la grilla por un problema en su vehículo en la pre grilla, logró un espectacular segundo lugar. Mientras que De Angelis completó el podio y salvo el honor de Lotus.

AYRTON SENNA TENÍA RAZÓN…

De aquella prueba también participó el brasileño Ayrton Senna, quien había debutado ese mismo año en la F.1 con Toleman. El paulista, que luego fue tres veces campeón de la máxima categoría, fue protagonista de una curiosa anécdota que siempre recuerda Pat Symonds, que por entonces trabajaba en el pequeño equipo inglés.

Ayrton Senna
Ayrton Senna en plena lucha con Nelson Piquet.

Senna, que llegó a ubicarse cuarto, debió retirarse tras tocar con el paredón en una curva. “Cuando volvió a los boxes parecía sorprendido por el hecho de que hubiera chocado. Nos dijo: ‘Sé que no he cometido ningún fallo. El muro debe de haberse movido’”, rememora Symonds.

“El bloque pesaría 20 toneladas por lo que todos nos mostramos escépticos, pero Senna insistió de tal forma que consiguió convencerme para que, después de la carrera, diéramos una vuelta al circuito para comprobarlo. Y el muro, efectivamente, se había movido”, remarcó el técnico.

“Alguien había chocado contra el bloque anterior, lo que había provocado un desplazamiento de unos cuatro milímetros en el siguiente, de modo que la transición entre ambos había perdido la continuidad y podía apreciarse un minúsculo escalón. Era la primera temporada de Senna y me sorprendió comprobar la precisión con la que conducía”, completó.

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Diego Durruty

Periodista con 32 años de trayectoria. Trabajó en las revistas CORSA, El Gráfico, Coequipier y SóloTC, en los sitios de Internet SportsYa!, e-driver.com y kmcero.com y en las radios Rock&Pop y Vorterix.com. Realizó coberturas del rally Dakar para la agencia alemana dpa. En la actualidad es director de los portales Automundo.com.ar y NacionRPM.com, conduce el podcast Motorbit y el magazine Dos Tipos Audaces (Campeones Radio, Radio Arroba y Spotify). Además, es columnista en MundoSport (AM 570) y docente en DeporTEA.

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