Alpine A110: El primero de la clase

El auto francés dominó en los inicios del Mundial de Rally en la década de 1970.

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En 1973 la Federación Internacional del Automóvil aprovechó el gran auge que tenía el rally para crear un Mundial sobre la base del Campeonato Internacional de Marcas que se disputaba desde 1970. La iniciativa, en realidad, venía de los propios fabricantes que habían encontrado en este tipo de competencias el lugar ideal para mostrar las bondades de sus productos.

Aquel primer certamen tuvo un auto dominador: el Alpine A110, que la marca fundada por Jean Redele en 1955 había comenzado a producir en 1961. Como todos los vehículos que salían de la planta de Alpine en Dieppe, el A110 utilizaba varias piezas de Renault.

La Berlinetta, como también se lo conocía, había sido concebida como una evolución del A108 diseñado sobre la mecánica del Dauphine, aunque construido con elementos del Renault 8. La diferencia más notoria entre ambos modelos estaba en el rediseño de la parte trasera en función de alojar un motor de mayor tamaño. Eso fue, justamente, lo que le aportó al A110 un aspecto más agresivo.

Alpine A110: El primero de la claseLos diseñadores de Alpine jamás ocultaron su admiración por Colin Chapman, el legendario propietario de Lotus, es por eso que utilizaban tecnologías que ya habían sido exitosas en los vehículos creados por el constructor inglés. El A110, por supuesto, no fue la excepción.

Tenía un chasis tubular de acero y una carrocería de fibra de vidrio tal cual utilizaban en aquella época los autos que salían de la fábrica de Nolfolk. Originalmente estuvo disponible con dos tipos de motorización: el 1.1 L R8 Major y el R8 Gordini, el más potente de los dos con 95 cv a 6.500 rpm. Justamente, con esta mecánica el A110 comenzó a cosechar éxitos en diferentes carreras de rally realizadas en Francia a fines de la década de 1960.

Posteriormente se dotó al impulsor de un bloque de aluminio del Renault 16 TS y dos carburadores Weber 45 de doble cuerpo con los que desarrollaba 125 cv a 6.000 rpm. Esa motorización, que le permitió a la versión de producción llegar a la velocidad máxima de 210 km/h, fue la que se utilizó en el inicio del Mundial de Rally.

El Alpine ya había mostrado su potencial durante los dos primeros años del Campeonato Internacional de Marcas. En la temporada de 1970 ganó en San Remo y Grecia con el francés Jean-Luc Thérier. Solo dos puntos separaron a la firma gala del título, que quedó para Porsche de la mano de los tres triunfos del sueco Björn Waldegard con un 911 S (Montecarlo, Suecia y Austria).

El desquite llegó en 1971 a partir del arribo al equipo del sueco Ove Andersson, quien ya había sido reclutado por Alpine para la fecha decisiva del torneo anterior, aunque quedó marginado por un accidente… Esta vez Andersson no falló y gracias a las victorias conseguidas en Montecarlo (¡con 248 participantes!), San Remo, Austria y Grecia, Alpine logró el campeonato con 18 unidades de ventaja sobre Saab, que compitió con el modelo 96 V4.

Alpine vuelve a derraparEn 1972 la marca se quedó con las ganas de defender el cetro debido a una huelga que paralizó su producción y puso en jaque a la propia compañía. Si bien participó -y logró éxitos- en los torneos franceses, poco pudo hacer en el Campeonato Internacional de Marcas. Solo sumó siete puntos y quedó lejos de la lucha por la corona.

Los constructores italianos aprovecharon ese traspié y monopolizaron los dos primeros puestos con Lancia como monarca con el Fulvia 1.6 Coupé HF y Fiat como subcampeón con el 124 Sport Spider.

La situación financiera se alivió a partir de la decisión de Renault, que ya era socio minoritario de la empresa de Redele, de adquirir la mayoría del paquete accionario. Una vez hecha la operación, el Rombo normalizó las cosas y utilizó las instalaciones de Dieppe para establecer su departamento de competición.

En 1973, finalmente, Alpine volvió a brillar en el flamante Mundial de Rally gracias al buen andar del A110, pero equipado con un motor de 1.8 litros de 170 cv preparado por Marc Mignotet (también había realizado los otros desarrollos de competición). Ese torneo constó de 13 competencias, algunas de ellas clásicas como el Rally de Montecarlo, Córcega y Mil Lagos (Finlandia).

En la mayoría de las pruebas hubo polémicas por problemas organizativos e incidentes entre los propios equipos, pero eso no opacó el gran rendimiento que tuvo la Berlinetta francesa que ganó con todos los pilotos de su equipo: Thérier (vencedor en Portugal, Acrópolis y San Remo) y sus compatriotas Jean-Claude Andruet (Montecarlo), Bernard Darniche (Marruecos) y Jean-Pierre Nicolas (Córcega). Esa media docena de victorias le permitió lograr la corona con una ventaja de 63 puntos sobre Fiat, su escolta con el Abarth 124 Rallye.

Así el Alpine A110 quedó en la historia como el primer auto campeón del WRC, uno honor que jamás nadie le podrá quitar.

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